Signum Regis. La firma de todos los reyes de Aragón

Signum Regis. La firma de todos los reyes de Aragón

            Esta semana el tema va de firmas. Os traigo un trabajo titánico que me ha tenido enfrascado buscando en un gran número de archivos (repositorios digitales), para encontrar todas las firmas de los reyes de Aragón. Del primero hasta el último.

            El signum regis era el signo, rúbrica o firma real que los monarcas estampaban en todos los documentos oficiales de cancillería. Era el distintivo que dotaba de oficialidad al documento, casi siempre acompañado de la firma del notario o escribano principal, que venía a ratificarlo, o de alguno de sus escribanos de cámara. Es curioso constatar cómo el análisis de las rubricas reales nos desvela aspectos que muchas veces nos pasan desapercibidos. Tendencias, manías o inclinaciones de los monarcas; el factor ideológico y conductual jugaba un papel muy importante. Iniciamos, pues, un análisis de todos los signum regis de los reyes de Aragón, donde os contaré curiosidades y aspectos muy interesantes. ¿Comenzamos?

            El primer rey de Aragón fue Ramiro I (1035-1063), hijo de Sancho III el Mayor de Navarra. Aunque fue su primer hijo, la ilegitimidad de ser concebido fuera de matrimonio real le confirió un territorio muy pequeño: el reino de Aragón. La cruz latina era su signum regis, el que estampó en todos los documentos oficiales.

Signum de Ramiro I

Ramiro I

   Su hijo Sancho Ramírez (1063-1094) heredó el reino de Aragón, anexionándose también el de Navarra a proposición de los nobles pamploneses. Fue el primer rey que viajó a Roma para infeudarse al Papa. Es curioso constatar cómo la diversidad de las firmas reales era común en estos primeros monarcas aragoneses.

Sancho Ramírez tuvo cuatro hijos, de los cuales tres reinaron. El primogénito fue Pedro I (1094-1104). En vida su padre lo había vinculado al trono dándole el acapto (nueva conquista) de Monzón, donde el rey Sancho instituyó un reino propio para su hijo. Pero pronto heredaría todos los territorios reales tras morir su padre durante el sitio de Huesca. La peculiaridad del signum regis de Pedro I es que este monarca firmaba en árabe. ¿Por qué? La historiografía

Sancho Ramírez

Signum de Sancho Ramírez

todavía no ha sabido dar una respuesta a este enigma. Algunas hipótesis apuntan a que lo hacía para evitar falsificaciones, o bien para emular el boato de las cortes andalusíes; recordemos que, al final de siglo XI, el ya extinto califato de Córdoba era un referente político que todavía coleaba entre los hispanos. Además, el árabe era lengua común en casi toda la península.

Signum de Pedro I

Signum de Pedro I

Le sucedió Alfonso I el Batallador (1104-1134). Un rey férreo, estoico y cruzado, que amplió el reino en cientos de kilómetros cuadrados, reconquistando Zaragoza y todo el valle del Ebro. El reinado de Alfonso I constituyó el advenimiento de un reino que se erigió en aquellos años en el más poderoso de la península. A su muerte legó todo su patrimonio real, a partes iguales, a las tres órdenes de Tierra Santa: el Hospital, el Temple y el Santo Sepulcro. Se trata de una de las decisiones más extrañas del pasado hispano. Sea como fuere, los barones aragoneses no aceptaron el testamento y eligieron a su hermano Ramiro como rey de Aragón, hecho que aprovechó García Ramírez para desgajar el reino de Navarra.

Signum de Alfonso I

Signum de Alfonso I

            Ramiro II el Monje (1134-1157) solo reinó de facto tres años, pues en 1137 donó el gobierno del reino al conde de Barcelona ramón Berenguer IV, prometiéndole en casamiento a su hija Petronila. Sin duda, el aspecto de colocar el alfa y el omega entre la cruz clásica era un guiño a la naturaleza celestial de su potestad regia.

Signum de Ramiro II

Signum de Ramiro II

            Ramón Berenguer IV el Santo (1137-1162) gobernó el reino de Aragón como princeps, pues Ramiro, aunque retirado de la política, se reservó la potestad nominal real hasta su muerte. El signum comites del conde era el mismo que habían utilizado sus predecesores condes de Barcelona.

Signum comites de Ramón Berenguer IV

Signum comites de Ramón Berenguer IV

El primer soberano que reinó como rey de Aragón y conde de Barcelona fue el hijo de ambos, Alfonso II el Casto (1164-1196). Su rúbrica nos ofrece un dato revelador: utilizó el mismo signum regis que sus antepasados los reyes de Aragón, lo que vendría a confirmar algo que se ha negado desde ciertos sectores de la historiografía catalana: la potestad real y dominical de sus territorios feudales le venía por línea materna, es decir, de la Casa de Aragón, y no de la de Barcelona.

Signum de Petronila de Aragón

Signum de Petronila de Aragón

Le sucedió Pedro II el Católico (1196-1213), que moriría en la batalla de Muret. Rey temperamental, en palabras de su hijo, e irreflexivo: decidió presentar combate a sabiendas de que buena parte de sus mesnadas feudales estaban de camino al campo de batalla. Así le fue. Su signum regis iniciaría una tradición grafológica que se extendería a lo largo de varias generaciones. El mismo signum, ampliado y con matices personales, podemos observar en su hijo Jaime I el Conquistador (1213-1276). La diferencia entre ambas radica en el interior del signum. Pedro II adopta el mismo que tuviera su abuela Petronila, reminiscencia de sus antepasados condes de Barcelona (de hecho, la cruz interior es la cruz de Tierra Santa, similar a la de Santo Sepulcro, orden en la que ingresó Ramón Berenguer IV); por el contrario, Jaime I firmaba con una cruz bautismal.

Signum de Alfonso II

Signum de Alfonso II

            Su hijo Pedro III el Grande (1276-1285) adoptó el mismo signum regis que su padre, y del mismo modo harían los dos hijos de este, los cuales ambos reinaron: Alfonso III el Liberal (1285-1291) y Jaime II el Justo (1291-1327). Se trata de una rúbrica

Signum de Pedro II

Signum de Pedro II

constituida por la cruz bautismal en el centro custodiada en sus puntos cardinales por cuatro cruces patadas. Según cada uno de los reyes, pueden ser patadas o potenzadas, pero lo que parece evidente es que el símbolo real adoptado por Jaime I fue continuado por su hijo Pedro III y sus dos nietos. ¿Una manera de legitimar la línea dinástica? ¿Una forma de emular el referente que había supuesto el rey conquistador? Lo más probable es que se tratara de ambas.

Signum de Jaime I

Signum de Jaime I

            Con Alfonso IV el Benigno (1327-1336) se interrumpe esta tendencia, acorde con la moda europea, y el rey firmará con una rúbrica propia no simbólica. Tendencia que será continuada más adelante.

            No obstante, su hijo Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387) retomará el signum regis de su tatarabuelo el conquistador. Es curioso, porque el último en utilizar este signum fue su abuelo Jaime II, que murió cuando Pedro IV sólo tenía ocho años. Sin duda, retomar la rúbrica distintiva de los monarcas

Signum de Pedro III

Signum de Pedro III

aragoneses de los siglos XIII y XIV debió conllevar un peso ideológico y de legitimación regia que la documentación objetiva, como es lógico, no nos muestra.

            Las firmas de su hijo Juan I el Cazador (1387-

Signum de Alfonso III

Signum de Alfonso III

1396) muestran ya la tendencia observada en Alfonso IV, que será ya continuada hasta el Fernando el Católico. Se trata de una firma particular, igual que la tendrá su hermano Martín I el Humano (1396-1410).

            El final de la Casa de Aragón y el advenimiento de la Casa de Trastámara trajo consigo una castellanización de los usos, la política y la cancillería de la Corona. Las firmas de Fernando I de Antequera (1412-1416), llegado al trono tras un interregno de dos años y el archiconocido Compromiso de Caspe, mostraban ya trazos propios y particulares. Hay que advertir la palabra Rex antes del propio nombre, al igual que

Signum de Jaime II

Signum de Jaime II

firmaban Juan I y Martin I, y que del mismo modo hará el rey renacentista Alfonso V el Magnánimo (1416-1458), aquel que trasladó su corte a Nápoles.

            Las firmas ya totalmente particulares llegarán con los siguientes monarcas, Juan II el Grande (1458-1479) y el hijo de este Fernando II el Católico (1479-1516). Es curioso constatar cómo Fernando firmaba con su rúbrica particular, pero, a veces, también con un lema claro, conciso y sucinto: Yo el rey. Como si hubiera que dejar claro, a lo largo de la historia medieval de la Corona, que quien firmaba en cada uno de los casos era el rey: ellos, los reyes. ¿No les parece?

Signum de Alfonso IV

Signum de Alfonso IV

Signum de Pedro IV

Signum de Pedro IV

Signum de Juan I

Signum de Juan I

Signum de Martin I

Signum de Martin I

Signum de Fernando I

Signum de Fernando I

Signum de Alfonso V

Signum de Alfonso V

Signum de Juan II

Signum de Juan II

Signum de Fernando el Católico

Signum de Fernando el Católico

Yo el rey, de Fernando el Católico

Yo el rey, de Fernando el Católico

 

 

 

 

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13 Comments

  1. el antepasado que ingreso en l aorden del temple fue ramon berenguer !!! no !V, pero no pasnada
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    • Darío Español

      Hola Pere!! Tienes razón, Ramón Berenguer III ingresó en la Orden del Temple, pero Ramón Berenguer IV en la del Santo Sepulcro, que es lo que citamos aquí. Saludos!

  2. Carmen Gomez Asorey

    Una joya de trabajo…muchas gracias por tu esfuerzo y tu generosidad para que otros disfrutemos. Gracias otra vez. Carmen

  3. Chesús

    Insertas el signum regis de la reina Petronila pero tan apenas la citas. A Alfonso II el Casto la potestas regia le fue transmitida por su madre, la reina Petronila, no por su padre, Ramón Berenguer IV, cuya unión matrimonial se hizo bajo la figura jurídica aragonesa del “casamiento en casa”. Petronila era reina y su marido, conde. En jerarquía nobiliaria es más rey o reina que conde o condesa. Ramón Berenguer no se podía intitular rey dado que este título y dignidad se lo reservó su suegro, Ramiro II, y el de reina fue para su esposa. En un mismo reino no podían existir tres personas con el mismo rango así que para él se creó el título de Príncipe de Aragón, que ya no ha sido usado por nadie más.

    • Darío Español

      Estimado Chesus:
      Exactamente eso que apuntas es lo que yo he dicho en el artículo. Relee, por favor, el artículo.
      Ramón Berenguer IV no reinó en Aragón por una cuestión jurídica y feudovasallática: se había infeudado a Ramiro, que mantendría la potestad real hasta su muerte. No obstante, el gobierno del reino (y con ello la propiedad ejecutiva) pasó a formar parte del conde. Y para respaldar lo que digo te enlazo el documento del ACA en el que Ramiro dona el reino de Aragón junto con su hija a Ramón Berenguer. Tienes la transcripción en latín y su traducción al lado.
      Saludos.
      http://www.mcu.es/archivos/MC/ACA/ExpoPatronato/p_059.htm

  4. Chesús

    El 11 de agosto de 1137, cuando Ramiro II acuerda el matrimonio de la infanta Petronila con Ramón Berenguer IV, le recuerda al barcelonés, entre otras cosas, “salvada la fidelidad a mí y a mi hija”.
    Por una especie de “ley sálica” que imperaba en el Reyno de Aragón efectivamente Petronila no podía ejercer la potestas regia aunque sí transmitirla por lo cual el gobierno del Reyno fue ejercido por Ramón Berenguer IV pero hay una cosa muy curiosa que quiero señalarte, para ver qué explicación o interpretación das.
    En su testamento sacramental, Ramón Berenguer “dejó a su hijo mayor Ramón todo su honor de Aragón y de Barcelona”, es decir, el señorío, pero no el Reyno físicamente, porque no podía, no era patrimonio de él. QUién sí lo dió, loó y concedió íntegramente en su testamento del 18 de junio de 1164 fue Petronila, verdadera reina propietaria y titular de la “Casa”, que no era otra que la de Aragón. Ten en cuenta que en su testamento Petronila habla sólo de Aragón, no de Barcelona y de los condados sujetos a su autoridad. Esto hay que tenerlo muy presente. Incluso es Petronila quien hace cambiar de nombre a su hijo, que de llamarse Ramón pasó a denominarse Alfonso.

    • Darío Español

      Estamos totalmente de acuerdo, Chesús. Todos los documentos relacionados con el testamentario de agosto de 1137 dan cuenta que lo que lega Ramiro es el control ejecutivo del patrimonio real, no la titularidad del mismo. De hecho, pásate por otro de los post de mi blog, que habla específicamente del problema jurídico de los esponsales (busca en el índice del blog) y verás que comparto y documento la tesis que tú mismo afirmas. Cordiales saludos.

  5. Hola Daniel
    Estuvimos hablando el otro dia en Alquezar con Alfonso, soy el hermano de Javi y he entrado en este blog para “alcahuetear”. Te quiero felicitar por estos trabajos, me parecen muy interesantes. Suerte en vuestra aventura.

  6. Karmipoka

    ¿Y que pensáis de que Ramiro le señalara al conde en agosto de 1136, según la traducción de Ubieto, “Y yo predicho Ramiro sea rey. señor y padre en el citado reino y en todos tus condados, mientras me pluguiese”? ¿Es una fallida pretensión de integrar los condados en el dominium regis por medio del vasallaje, al igual que Tolosa, Foix y otros con Pedro II? Creo recordar que, en alguno de los documentos, se recoge juramento “per manibus” del conde, poniendo sus manos entre las del rey…

    • Darío Español

      Efectivamente, todo parece indicar que el conde de Barcelona homenajeó con el inmixtiu manum (de manos y de boca, como era común en Aragón) a Ramiro II. Sería, en todo caso, la piedra angular de la teoría del Casamiento en Casa. ¿Algo similar a la estructura feudal de Pedro II? Es probable, pero pienso que lo sucedido está más en relación con la situación de validar la “potestad” real, anulada por el papado en virtud del testamento de Alfonso I, que de buscar una red feudal semejante. Ten en cuenta que era un momento donde el reino, desgajada Pamplona de él, estaba presto a desaparecer. No obstante, advierte que los territorio del Midi que engrosaban el patrimonio regio de Pedro II le vinieron por parte de la dinastía de Barcelona. Un cordial saludo.

  7. javier

    Hola.
    Tengo unos documentos de fecha 1599-1600 en Aragon.
    Tienen una firma bastante elaborada.
    Me gustaría, si no es mucha molestia, que le echases un vistazo.
    Un saludo
    Javier

  8. Hola, me ha encantado este trabajo tuyo de investigación. Necesito ponerme en contacto urgente por un tema de mi doctorado que necesito consultarte.
    Mil gracias.

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